La teoría de la reflexividad de George Soros señala que existen dos realidades: Objetiva y subjetiva. Las cuales puede afectar al mercado.

¿Qué es la teoría de la reflexividad de George Soros?

George Soros en su libro “The Alchemy of Finance” de 1987 publicaba su teoría de la reflexividad en la cual señala que hay dos realidades: Una objetiva y otra subjetiva. Las cuales pueden afectar al mercado y llevar a pérdidas o ganancias a los inversores que apuesta por una de estas dos visiones.

¿Cómo se diferencian estas realidades de la teoría de la reflexividad?

Para entender mejor la teoría de la reflexividad podemos definir a la realidad objetiva y subjetiva de la siguiente forma:

  • Objetiva: Son aquellas que son verdaderas independientemente de lo que los participantes del mercado piensen
  • Subjetiva: Aquella que refleja como los participantes ven al mercado

Por ejemplo, podemos ver como una firma pudo haber tenido ingresos que no han crecido en un determinado lapso de tiempo. Pero los inversores siguen apostando en ella porque creen subjetivamente que la misma conseguirá grandes avances en el futuro, impulsando su valor en bolsa. Incluso podría ser a la inversa, los inversores tienen una mirada negativa sobre la compañía y llevan su precio por los suelos.

Soros decía lo siguiente: “Los mercados financieros, lejos de reflejar fielmente todo el conocimiento disponible, siempre proporcionan una visión distorsionada de la realidad. Este es el principio de la falibilidad. El grado de distorsión puede variar de vez en cuando. A veces es bastante insignificante, otras veces es bastante pronunciado”.

Su relación con las burbujas

La teoría de la reflexividad es evidencia también de lo que sucede con una burbuja. “Cada burbuja tiene dos componentes: una tendencia subyacente que prevalece en la realidad y un concepto erróneo relacionado con esa tendencia. Cuando se produce una retroalimentación positiva entre la tendencia y el concepto erróneo, se pone en marcha un proceso de auge y caída. El proceso es susceptible de ser puesto a prueba por la retroalimentación negativa a lo largo de la subida y, si es lo suficientemente fuerte como para sobrevivir a estas pruebas, tanto la tendencia como el concepto erróneo serán reforzados”, señala Soros.

teoría de la reflexividad

Lo que nos dice Soros es que el mercado está siempre en una constante divergencia con la realidad, llevando al precio a un nivel erróneo. Esta puede ser imperceptible, pero otras veces este proceso lleva a un repentino auge y caída de un valor, como el caso de la burbuja de las puntocom.

La reflexividad y la falibilidad

La teoría de la reflexividad de Soros se basa en la falibilidad: “Los dos principios (falibilidad y reflexividad) están unidos como siameses, pero la falibilidad es el primogénito: sin falibilidad no habría reflexividad. Mi marco conceptual se basa en dos proposiciones relativamente simples. La primera es que en situaciones que tienen participantes racionales, las opiniones de los participantes sobre el mundo nunca se corresponden perfectamente con el estado real de las cosas. La gente puede adquirir conocimiento de los hechos individuales, pero cuando se trata de formular teorías o formar una visión global, su perspectiva está obligada a estar sesgada, ser inconsistente o ambas cosas. Ese es el principio de la falibilidad”.

Para Soros, los humanos no toman decisiones racionales. Sino que son propensos a recopilar información y análisis sesgados: “La segunda proposición es que estos puntos de vista imperfectos pueden influir en la situación con la que se relacionan a través de las acciones de los participantes. Por ejemplo, si los inversores creen que los mercados son eficientes, esa creencia cambiará la forma en que invierten, lo que a su vez cambiará la naturaleza de los mercados en los que están participando (aunque no necesariamente los harán más eficientes). Ese es el principio de la reflexividad”.

Soros señala la falta de atención de los economistas académicos a este concepto: “Mi marco conceptual merece atención no porque constituya un nuevo descubrimiento, sino porque algo tan común como la reflexividad ha sido tan descaradamente ignorado por los economistas. El campo de la Economía ha ido muy lejos para eliminar la incertidumbre asociada con la reflexividad, formulando leyes universalmente válidas similares a la física newtoniana”.

Además, los mercados financieros están en constante cambio. Por ejemplo, hasta los años 50 se consideraba que los dividendos de las acciones debían superar en rendimiento a los bonos del Estado. Sin embargo, esta relación cambió medio siglo después cuando los rendimientos del Tesoro superaron a los del S&P 500. Y a raíz de la crisis financiera de 2008 y la flexibilización cuantitativa (QE), esta relación volvió a invertirse una vez más.

Soros afirma que la teoría de la reflexividad es lo que le llevó directamente a su propio éxito financiero a través de la comprensión de los resultados de los efectos reflexivos en el mercado y nos da una pista para detectarla: la reflexividad es más fácil de presenciar cuando el sesgo de los inversores crece y se amplifica a través de los especuladores que monitorizan tendencias y en aquellas situaciones en las que se opera con apalancamiento.

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